La Navidad, para algunas personas, es una época de luces, encuentros, regalos y aparente felicidad. Esta época debería llenarnos de unión, alegría y amor; pero, muchas veces esto no es así.
Nos sentimos agotados, con la cuenta bancaria en rojo, cumpliendo compromisos que no elegimos y tratando de estar “a la altura” de unas expectativas que no sabemos ni de dónde salieron.
La Navidad puede suponer una gran fuente de alegría, pero también de agobio, exigencia y estrés.
En medio de luces, regalos y cenas, es fácil olvidar lo más importante: tu bienestar. ¿Y si, en vez de sentirnos llenos de energía y felicidad, sentimos presión, enfado, tristeza o incluso culpa?
Cuidarte en navidad también es necesario y posible.
El autocuidado implica reconocer tus necesidades físicas, emocionales y mentales, y atenderlas con el mismo compromiso con el que cuidas de los demás. ¿Te estás exigiendo demasiado? ¿Estás comprometiéndote con cosas que no quieres hacer? ¿Tienes tiempo para ti? El autocuidado está estrechamente relacionado con la autoestima. La autoestima es el cimiento desde el cual puedes construir límites saludables. Cuando te valoras, te haces prioridad. Una autoestima sana te permite decir “no” sin culpa, priorizar tu bienestar y conectar con lo que realmente necesitas, no con lo que se espera de ti.
La Navidad puede venir con muchas presiones: familiares que invaden, comentarios incómodos, compromisos sociales forzados…
Recuerda: Poner límites no es egoísta, es honesto contigo y con los demás y te permite relacionarte de una forma más sana.

