El embarazo es una etapa maravillosa, pero también trae consigo muchos cambios físicos que pueden afectar distintas partes del cuerpo… ¡Y los pies no son la excepción! Muchas mujeres embarazadas experimentan molestias en los pies debido a los cambios hormonales, el aumento de peso y la retención de líquidos.
Por eso, en este blog te contamos por qué es importante cuidar tus pies durante el embarazo y te damos consejos prácticos para mantenerlos saludables, cómodos y listos para acompañarte en esta etapa tan especial.
¿Por qué cambian los pies durante el embarazo?
Durante el embarazo, tu cuerpo produce más de una hormona llamada relaxina, que ayuda a aflojar los ligamentos de la pelvis para el parto. Pero esta hormona también afecta otras articulaciones, incluyendo las de los pies, lo que puede provocar:
- Aplanamiento del arco.
- Dolor en el talón o en la planta del pie.
- Aumento de la talla del calzado por dilatación del pie.
- Hinchazón (edema), especialmente al final del día.
- Calambres o sensación de pesadez.
Os contamos los principales cuidados para los pies que debéis tener durante el embarazo:
1. Elige el calzado adecuado
- Usa zapatos cómodos y con buen soporte, preferiblemente con arco anatómico.
- Evita los tacones altos.
- Evita los zapatos muy planos.
- Elige materiales transpirables como el cuero o telas naturales.
- Si tu talla cambia, no te obligues a usar zapatos ajustados, es momento de priorizar la comodidad.
2. Controla la hinchazón o edema
- Eleva los pies siempre que puedas, especialmente después de estar mucho tiempo de pie.
- Haz movimientos circulares con los tobillos para mejorar la circulación.
- Usa medias de compresión si te lo recomienda tu médico.
- Bebe suficiente agua.
- Limita el consumo de sal.
3. Haz ejercicio regularmente
Caminar, nadar o hacer yoga prenatal puede ayudarte a mantener la circulación activa y evitar la hinchazón y los calambres. Consulta siempre con tu ginecólogo/a antes de iniciar cualquier rutina.
4. Masajes y baños relajantes
- Los masajes suaves con una crema hidratante o aceite pueden aliviar la tensión.
- Prueba baños de pies con agua tibia y sal gruesa para relajar los músculos y reducir la inflamación.
5. Corte y cuidado de uñas
- Mantén las uñas cortas y limpias para evitar uñas encarnadas, que pueden volverse más comunes con los cambios en la postura y el calzado.

